Las cartas de dorso antiguo —旧裏面 (kyūuramen) en japonés— son las que se imprimieron entre 1996 y 2001, antes de que el diseño del reverso cambiara al que sigue usándose hoy. Es la etapa fundacional del TCG y también la más inaccesible: la mayoría de estas cartas se repartieron como regalo de revista, premio de concurso o promoción de una aerolínea, canales que solo existieron en Japón. Aquí están las trophy cards originales de 1997, la campaña que regalaba los Pokémon que evolucionan por intercambio, y las decenas de promocionales que salieron pegadas a un número de CoroCoro Comic.
Las trophy cards de 1997: el origen de todo
Antes de las célebres No.1 Trainer del Battle Road de 2002 hubo otras. El 2º Torneo Oficial de Pokémon Card, celebrado en 1997, repartió sus propias No.1, No.2 y No.3 Trainer entre los tres primeros clasificados. Son las trophy cards fundacionales del juego competitivo y de las cartas más raras que existen: se entregaron en mano a tres personas.
La campaña Masaki: los cinco que evolucionan por intercambio
Esta es probablemente la promoción mejor pensada de toda la historia del TCG japonés. La campaña de evolución por comunicación (通信進化キャンペーン), conocida entre coleccionistas como la campaña Masaki por el personaje que la protagonizaba, regaló cinco cartas por correo. Y la elección de los cinco Pokémon no es casual: Gengar, Machamp, Alakazam, Golem y Omastar son, precisamente, Pokémon que en los videojuegos solo evolucionan intercambiándolos con otro jugador.
La promoción convertía en objeto físico la mecánica que definía a Pokémon: para tenerlos, hacía falta otra persona. Son cartas holográficas, de tirada corta, y hoy están entre las más buscadas del dorso antiguo.





Los promos de CoroCoro Comic
Durante los años noventa, la revista CoroCoro Comic fue el principal canal de distribución de cartas promocionales de Japón. Cada número traía una carta grapada, y esa costumbre generó una lista larguísima que empieza en noviembre de 1996 con un Pikachu y un Jigglypuff.
Aquí nacieron dos de las cartas más icónicas del hobby: el Pikachu Surfista y el Pikachu Volador, que representan al Pikachu con habilidades imposibles en el juego original. También salieron por esta vía el Mew con acabado brillante, la carta de Imakuni? —el músico y personaje cómico ligado a la franquicia—, y una tanda de Pokémon de los líderes de gimnasio.
Un detalle que importa mucho al coleccionar esta etapa: varias de estas cartas existen en versión con brillo (光沢あり) y sin brillo (光沢なし), y la diferencia de rareza entre ambas puede ser enorme aunque la ilustración sea idéntica.
















Las jumbo de revista
CoroCoro no se limitó al formato estándar. Varios números incluyeron cartas jumbo, de tamaño muy superior, pensadas como póster coleccionable más que como carta de juego. Salieron así el trío de Pikachu, Jigglypuff y Clefairy, las aves legendarias, y piezas ligadas a las películas como Mewtwo contraataca y Las vacaciones de Pikachu.
Entre ellas hay una rareza que merece mención aparte: en abril de 1999, la revista japonesa regaló una jumbo de Charizard en inglés, una carta en idioma extranjero distribuida exclusivamente en Japón.







El concurso de fotografía de Pokémon Snap
Cuando salió Pokémon Snap para Nintendo 64 —el juego en el que fotografiabas Pokémon—, se organizaron concursos en los que los participantes enviaban sus mejores fotos. Las ganadoras se convirtieron en cartas: la ilustración de cada una es, literalmente, una captura de pantalla del videojuego hecha por un jugador.
Hubo dos convocatorias, una a través de CoroCoro Comic y otra del programa de televisión 64 Mario Stadium de TV Tokyo, con cinco cartas cada una. No existe nada parecido en ninguna otra parte del TCG.
Las promos de ANA: cartas que se conseguían volando
Entre 1998 y 2000, la aerolínea japonesa ANA —que llegó a decorar aviones enteros con Pokémon— repartió cartas entre sus pasajeros. La más conocida es la versión sin brillo del Pikachu Volador, que existe en dos campañas distintas, de 1998 y 1999, y a la que acompañaron Dragonite, las tres aves legendarias y, ya en 2000, Marill y Togepi.
Es el ejemplo más literal de lo que significa una carta exclusiva de Japón: para conseguirla había que subirse a un avión concreto de una compañía concreta.








Trenes, ferias y Nintendo 64
El repertorio de canales se completa con tres más. La JR Stamp Rally —una gymkana en la que había que sellar un cuaderno en distintas estaciones de tren— premiaba con un Mew y un Pikachu Surfista sin brillo, y en su edición de 2000 entregó cartas en inglés de Mewtwo, Eevee y Meowth, en variantes de oro y plata.
La World Hobby Fair, la gran feria itinerante de juguetes, repartió sus propias hojas de expansión limitadas con Mew, Mewtwo y Pikachu, y más adelante los tres iniciales de Johto. Y la campaña de Nintendo 64 dejó dos cartas con nombre propio —Porygon Molón y Snorlax Glotón— que juegan con el carácter del Pokémon en el propio título.










Qué mirar al coleccionar dorso antiguo
Esta etapa tiene reglas propias. La primera y más importante: ninguna de estas cartas lleva número de colección, así que la identificación depende del año de copyright, del logo de la campaña y del contexto. La segunda es el acabado: la distinción entre versión con brillo y sin brillo separa cartas que parecen idénticas pero cuya rareza no lo es en absoluto.
La tercera es el estado. Hablamos de cartas que llegaron grapadas a una revista, dobladas dentro de un sobre o metidas en la mochila de un niño de 1997. Encontrarlas centradas y sin desgaste en los bordes es difícil, y esa dificultad es justo lo que sostiene su valor.
Si te interesa seguir el hilo de estas promociones hacia adelante, la historia continúa en las promos japonesas sin número y en las cartas que solo existen en japonés.


